Temas

1. Antecedentes de la Primera Guerra Mundial

Fueron varias los enfrentamientos que sirvieron de preludio a la primera guerra mundial, entre ellos se pueden mencionar:

1.-La guerra franco-prusiana:

En 1870 Francia fue vencida por el ejército prusiano, disciplinado y bien armado, mandado por Moltke. Se completó la unidad de Alemania y los príncipes de muchos Estados reconocieron como emperador a Guillermo. La derrota y las pérdidas territoriales colocaron a Francia en situación tirante con Alemania.

2.-La liga de los tres emperadores:

La máxima ambición del canciller de hierro alemán Bismarck, era mantener aislada a Francia. Se vio realizada en 1873 mediante la Liga de los Tres Emperadores: el de Alemania, el estado más fuerte del continente.

3.- La Triple Alianza:

En los Balcanes, el enfrentamiento de los intereses rusos y austríacos condujo en 1878 a la disolución de la Liga de los Tres Emperadores. En 1879 la alianza entre Alemania y Austria-Hungría se hizo más fuerte y en 1882 se amplió con Italia. En 1887 Alemania y Rusia firmaron un tratado mediante el cual estrecharon sus relaciones.

4.- La Triple Entente:

El nuevo emperador de Alemania Guillermo II destituyó a Bismarck y no renovó el tratado con Rusia, lo que aprovechó Francia que estaba aislada para aliarse con Rusia en 1894. En 1904 se alió también con Inglaterra. Poco después se aliaron también Inglaterra y Rusia, con lo que en 1907 quedó terminada la Triple Entente. El cerco de Alemania era ya un hecho.

5.- Las primeras descargas:

El camino hacia la catástrofe de 1914 pasó por Marruecos y los Balcanes. En el Marruecos francés intentaron hacerse valer los intereses comerciales alemanes, la consecuencia entre otras, fue la crisis de Agadir de 1911. La debilidad de Turquía llevó a sus amigos a la ruina.

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El Imperialismo: Ejercicio

  1. El territorio señalado con el número 1 es…
    1. Egipto
    2. Madagascar
    3. Nigeria
    4. Somalia
  2. El territorio señalado con el número 2 es…
    1. Unión Sudafricana
    2. Libia
    3. Suez
    4. Angola
  3. El territorio señalado con el número 3 es…
    1. Eritrea
    2. Argelia
    3. Suez
    4. Angola
  4. El territorio señalado con el número 4 es…
    1. Congo Belga
    2. Camerún
    3. Egipto
    4. Sudán
  5. El territorio señalado con el número 5 es…
    1. Abisinia
    2. Congo
    3. Camerún
    4. Suez
  6. El territorio señalado con el número 6 es…
    1. Guinea Española
    2. Kenia
    3. Río de Oro
    4. Marruecos
  7. El territorio señalado con el número 7 es…
    1. Congo Belga
    2. Kenia
    3. Río de Oro
    4. Marruecos
  8. El territorio señalado con el número 8 es…
    1. Mozambique
    2. Sudán
    3. Libia
    4. Camerún
  9. El territorio señalado con el número 9 es…
    1. Congo Francés
    2. Angola
    3. Madagascar
    4. Rodesia
  10. El territorio señalado con el número 10 es…
    1. Río Muni
    2. Guinea Española
    3. Sierra Leona
    4. Unión Sudafricana
  11. El territorio señalado con el número 11 es…
    1. África del Sudoeste
    2. Madagascar
    3. Rodesia
    4. Angola
  12. El territorio señalado con el número 12 es…
    1. Gabón
    2. Angola
    3. Camerún
    4. Togo
  13. El territorio señalado con el número 13 es…
    1. Camerún
    2. Gabón
    3. Rodesia
    4. Túnez
  14. El territorio señalado con el número 14 es…
    1. Bechualandia
    2. Uganda
    3. Nigeria
    4. Argelia
  15. El territorio señalado con el número 15 es…
    1. Argelia
    2. Togo
    3. Dahomey
    4. Sudán
  16. El territorio señalado con el número 16 es…
    1. Abisinia
    2. Libia
    3. Túnez
    4. Marruecos Francés
  17. El territorio señalado con el número 17 es…
    1. Gabón
    2. Costa de Marfil
    3. Guinea Portuguesa
    4. Marruecos
  18. El territorio señalado con el número 18 es…
    1. Somalia
    2. Liberia
    3. Abisinia
    4. Sierra Leona
  19. El territorio señalado con el número 19 es…
    1. Uganda
    2. Gabón
    3. Argelia
    4. Eritrea
  20. El territorio señalado con el número 20 es…
    1. Río Muni
    2. Nigeria
    3. África Ecuatorial
    4. Somalia

4. El expansionismo norteamericano

Los Estados Unidos constituyen el conglomerado humano más ambicioso que existió sobre la tierra. Desde el comienzo mismo de su establecimiento como nación, no han hecho otra cosa que ampliar sus beneficios a costa de los demás. Por primera vez está surgiendo en el mundo, hoy, un movimiento de opinión unánime a todas las culturas, con el propósito de ponerle freno.

Mapa del expansionismo de Estados Unidos desde 1867 (Eric Hobsbawm)

La Doctrina Monroe

Es sin duda uno de los grandes temas de la historia de las Relaciones Internacionales del continente americano. Originalmente fue parte del mensaje anual del presidente norteamericano James Monroe al Congreso de los Estados Unidos del 2 de diciembre de 1823; con el tiempo se convirtió en parte fundamental de la política exterior norteamericana. Mucho de su significado descansa en el hecho de que su esencia fue por más de cien años una parte integral del pensamiento norteamericano. El mensaje articuló ideas ya bien establecidas en la política exterior de los Estados Unidos. La idea de la separación geográfica, política, económica y social del Nuevo Mundo con respecto al Viejo, destacando los diferentes intereses americanos, datan de antes de la independencia norteamericana; los principios de Monroe complementaron el arraigado aislacionismo.

Sin embargo, la declaración de Monroe fue ignorada en gran medida como una guía política durante gran parte del siglo XIX, período de debilidad militar y preocupaciones internas en los Estados Unidos. No sería hasta finales de dicho siglo, con el posicionamiento de Norteamérica con el status de gran potencia, cuando la Doctrina Monroe se convierte en la piedra angular de la política exterior norteamericana.

El día 2 de diciembre de 1823, James Monroe, presidente de los Estados Unidos, presenta en su discurso anual algunos pasajes sobre relaciones exteriores que dejarán clara la posición de los Estados Unidos en política exterior. Resumiendo la Doctrina en las palabras del presidente:

  • “Los continentes americanos… no podrán considerarse ya como campo de futura colonización por ninguna potencia europea.”
  • “El sistema político de las potencias aliadas es esencialmente distinto… del de los Estados Unidos de América. Considerando todo intento de su parte por extender su sistema a cualquier porción de este hemisferio como peligroso para nuestra paz y seguridad.”
  • “No nos hemos entrometido ni hemos de entrometernos con las actuales colonias o dependencias de ninguna potencia europea.”

Primeras usurpaciones externas

El 24 de marzo de 1846, una fuerza militar estadounidense al mando del general Taylor cruzó el río Nueces y avanzó por territorio mexicano. Era el comienzo de uno de los mayores latrocinios de la historia, que culminaría dos años después con la anexión de Texas, Nuevo México y California. 1.350.000 kilómetros cuadrados de tierra feraz, prácticamente sin explotar, donde “poco antes” los estadounidenses habían descubierto “por casualidad” los mayores yacimientos de oro de todo el Norte de América.

La voluntad expansionista de los Estados Unidos de Norteamérica se manifestaba claramente ya desde las primeras décadas del siglo XIX, poco después de obtenida su independencia de Inglaterra. Así, en 1803 compran a Napoleón I, por 15 millones de dólares, el territorio de la Luisiana. Ya entonces el presidente Jefferson manifiesta las intenciones de su país por apropiarse de la Florida y Texas. En 1819 cumplen su propósito con la primera, logrando que España la venda y en el mismo contrato exprese su renuncia a Texas. En 1920, Estados Unidos continúa con su política expansionista en la región obteniendo de México permiso “para radicar colonos” en territorio tejano. (2) Sobre este carácter de sus vecinos del norte, el intelectual mexicano Carlos María Bustamante escribiría, dieciséis años antes de la invasión armada: “El Departamento de Texas está ya en contacto con la nación más ávida y codiciosa de la Tierra. Los norteamericanos, sin que el mundo lo haya sentido, se han apoderado sucesivamente de cuanto estaba en roce con ellos. En menos de medio siglo se han hecho dueños de colonias extensas que estaban bajo el cetro español y francés, y de comarcas aún más dilatadas que poseían infinidad de tribus de indios que han desaparecido de la superficie de la Tierra”.

No pasaría mucho tiempo para que estas lúgubres advertencias de Bustamante fueran tomando carácter concreto, en magnitudes aún mayores a las imaginadas por el escritor. En 1867, bajo intensa presión de los Estados Unidos, Rusia cede Alaska. El hegemonismo económico y militar de los ambiciosos anglosajones se perfilaba de un modo evidente. Sólo faltaba el último embate de audacia para consolidarlo, apropiándose del Caribe y Centroamérica. Muy pronto lo iban a dar.

América para los norteamericanos

El 15 de febrero de 1898 una bomba submarina hunde al acorazado norteamericano Maine, fondeado en el puerto de La Habana, Cuba. Esto provocaría el enfrentamiento bélico entre Estados Unidos y España, dando inicio a la política de expansión territorial y económica de los EE.UU. en el Caribe. La guerra hispano-norteamericana fue un elemento clave en la conformación y emergencia de su imperialismo, que ocupó en el lapso de dos años la isla de Cuba, Puerto Rico (sometida hasta hoy), Guam, Hawai y Filipinas. Apenas comenzado el siglo forzó la “independencia” de Panamá con respecto a Colombia, para poder ocupar en forma permanente las inmediaciones del canal interoceánico. Entre 1900 y 1933 las tropas americanas fueron enviadas cuatro veces a Cuba, dos veces a Nicaragua, seis veces a Panamá, siete veces a Honduras, y a la república negra de Haití desde 1915 hasta 1934. Tan “grandiosa” historia de pillaje y esclavización representó un papel central en el reparto del mundo por parte de las potencias imperialistas y en la emergencia de una nueva etapa del capitalismo mundial.

¿Quién hundió al Maine? Norteamérica no aceptó formar una comisión examinadora conjunta con España y formó la suya propia, con el objeto deliberado de acusar al ejército español. La comisión formada por España concluyó que había sido una explosión accidental. Los chauvinistas y nacionalistas yanquis aprovecharon el hecho para desatar en Estados Unidos una virulenta campaña de agresión a España. Un nuevo examen de 1975, efectuado por el almirante norteamericano Hyman Rickover, concluyó que la explosión se debió a errores de diseño del barco, pues la pólvora estaba depositada en contenedores de cobre, en un compartimento bajo, al lado de los depósitos de carbón.

Los acontecimientos se suceden rápidamente. El ejército estadounidense ocupa militarmente la isla, nombrando dos procónsules, el general Brooke en el Occidente (La Habana) y el general Wood en el Oriente (Santiago). Para controlar al ejército rebelde, el gobierno envía 3 millones de dólares con los cuales se le “compran las armas” a los insurgentes, a razón de 75 dólares por soldado. Con esto logran desarmar a los cubanos que, ilusionados con una real independencia habían aceptado aliarse con los yanquis.

Una vez que Estados Unidos comprobó que la insurgencia obrera o negra no era de temer, y que todos los partidos oligárquicos aceptaban de buena gana el protectorado, se decidió a abandonar la isla, pero manteniendo un reaseguro legal para volver en cualquier momento. Los cubanos aprobaron una constitución a la que el gobierno norteamericano le agregó una cláusula (llamada Enmienda Platt por su redactor, el senador Orville Platt), por la cual “el Gobierno de Cuba consiente que los Estados Unidos pueden ejercitar el derecho de intervenir para la conservación de la independencia cubana, el mantenimiento de un gobierno adecuado para la protección de vidas, propiedad y libertad individual”. La Enmienda Platt también le prohibía a Cuba firmar tratados con potencias extranjeras que no fueran Estados Unidos, endeudarse por arriba de sus posibilidades de pago, negaba soberanía de Cuba sobre la importante Isla de Pinos y garantizaba a Estados Unidos la compra de tierras para minas de carbón o estaciones navales. La principal condición para la retirada de las tropas estadounidenses fue que esta Enmienda fuese incluida en la constitución cubana. Como resultado, Cuba quedaría reducida a un estado de semiesclavitud: sin fronteras, sin aduanas, sin soberanía, con el peligro de intervención militar como una espada de Damocles pendiente sobre su cabeza.

Puerto Rico tenía una posición estratégica en las Antillas: era como la puerta de entrada para todo el Golfo de México. Por el artículo 2 del Tratado de París se afirmaba: “España cede a los Estados Unidos la isla de Puerto Rico y las demás que están ahora bajo su soberanía en las Indias Occidentales, y la isla de Guam en el archipiélago de las Marianas o Ladrones”. El gobierno de Estados Unidos optó por ocuparla en forma indefinida.

Ya asegurada sin peligros la puerta de entrada al Golfo de México, debía asegurarse la salida. El canal de Panamá -que estaba planeado desde años antes-, era esa salida y comunicaría todo el comercio de Europa con Oriente. Por otra parte, resultaba vital para el desarrollo de la costa oeste de Estados Unidos. El expansionismo norteamericano se propuso dominar militar y comercialmente ese paso. Con sus inmensos recursos, muy pronto lo consiguió.
Panamá era hasta entonces una provincia colombiana. El gobierno estadounidense comenzó negociaciones con el de Colombia para que el canal se construyese logrando la propiedad de las tierras de ambos lados del canal para Estados Unidos. El parlamento colombiano mostró reticencias. Viendo el gran interés de sus acosadores, aumentó el precio de la indemnización. Estados Unidos decidió entonces provocar una insurrección “popular” en la provincia de Panamá, que llevaría a la separación de Colombia. Esta operación, realizada en noviembre de 1903, fue pergeñada por un aventurero francés, Bunau Varilla, bajo el patrocinio de “Teddy” Roosevelt, a la sazón presidente. Inmediatamente de producido el levantamiento en Panamá, se declaró su “independencia”. Bunau Varilla corrió entonces a los Estados Unidos, para firmar el tratado conocido como Hay-Bunau Varilla, por el cual se le otorgaba al país del norte la soberanía a ambos lados del canal a construirse. Cuando el delegado de la junta de gobierno panameño llegó a la Casa Blanca para acreditarse y negociar la construcción del canal, se encontró con que el tratado ya había sido firmado… ¡con un extranjero! Esto es lo que los norteamericanos llaman “libertad de competencia”: Bunau Varilla firmó y al gobierno de Roosevelt no le importaron las acreditaciones legales.


3. Formación del Imperio Francés

El Segundo Imperio colonial francés se comenzó a desarrollar desde el siglo XVII y permaneció hasta su desmantelamiento en el proceso descolonizador que tuvo lugar en Europa en la década de los 60. Su época de máximo esplendor fue entre 1919 y 1939, en la cual estuvieron bajo soberanía francesa unos 12.898.000 km², el equivalente a 8.6% de la superficie mundial. Sus posesiones se extendían por todos los continentes, pero sobre todo en África, ya que Francia fue unas de las grandes beneficiadas del reparto de África y junto a Portugal y Inglaterra pretendía crear colonias para cruzar el continente de costa a costa.

Francia es la otra potencia que consiguió formar un Imperio colonial de importancia mundial. De todas formas, sus bases eran más precarias que las del Imperio Británico. Los franceses tenían menos tendencia a emigrar; sólo unos 20.000 anuales en los años 90 (frente a los 300.000 ingleses). Y ninguna de sus colonias ofrecía una importancia económica semejante a la de Canadá, Australia o la India. La expansión francesa se orienta en primer lugar al control del África mediterránea; Argelia es la zona de colonización a la que emigran las familias francesas.

La importancia estratégica excepcional de Suez la comprendieron los franceses antes que los ingleses; con capital francés y proyecto del ingeniero Fernando de Lesseps, se construyó el canal, que se inaugura en 1869. Aparte del espacio mediterráneo y las posesiones africanas, los franceses se establecieron en el Sudeste asiático: una colonia en el delta del Mekong — Cochinchina — y un protectorado en un reino vecino: Camboya. 

Hasta 1870 Francia no tenía una política colonial de amplias perspectivas. También en Francia una crisis económica, provocada por la derrota en la guerra contra Prusia, empuja a los sucesivos gobiernos — Gambetta, Ferry, Delcassé — a procurar la recuperación del país con la explotación de colonias.  

Jules Ferry es no sólo el político imperialista por excelencia sino también uno de los mejores teóricos del colonialismo. La colonización de Argelia, el protectorado sobre Túnez y la penetración en África, datan de este periodo de fin de siglo.  

A partir de 1873 los franceses, partiendo de Cochinchina, remontan el no Mekong y buscan una vía de penetración hacia China. Ocupan Annam, Tonkin (partes del Vietnam actual) y Laos. Con todos los territorios ocupados se forma la Unión Indochina. En los deltas se expansionan los arrozales, la población crece rápidamente. Por el puerto de Haiphong sale carbón, estaño y zinc para Francia, que dispone además de grandes cantidades de arroz indochino. 

Pieza clave en el Imperio Francés será la extensa isla de Madagascar. La ocupación comienza con una intervención en 1883. La figura destacada de la colonización es Joseph Gallieni, que preconiza una ocupación lenta y progresiva con un mínimo de destrucciones, funda escuelas, impulsa los trabajos portuarios y ferroviarios.

En menor escala que Inglaterra, Francia entra en el siglo XX con un Imperio que supone el control de algunas líneas comerciales y la abundancia de materias primas y alimentos.


2. Imperio Colonial Británico

A mediados del siglo XIX Gran Bretaña era la única gran potencia colonial en Europa. A pesar de su política librecambista conservaba un conjunto de dominios a escala mundial. Mantenía cinco tipos de colonias:

1- Puertos de escala, que aseguraban su domino de las rutas marítimas y conquistadas en su mayoría a españoles, franceses y holandeses (Malta, Corfú e Islas Jónicas en el Mediterráneo; Gibraltar, El Cabo, Isla Mauricio, Adén y Ceylán en la ruta hacia la India; Singapur y Hong-Kong en la ruta de China).

2- Factorías comerciales en la costa africana (Sierra Leona y Gambia).

3- Colonias de Plantación, suministradoras de productos tropicales (Antillas, Honduras y Guyana).

4- Los Dominios, eran, sin duda las principales piezas del Imperio Británico. Eran las colonias de poblamiento blanco: Canadá, Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda, destinadas a absorber los excedentes de población.

5- La India, la mayor colonia de explotación. La joya de la Corona.

La política colonial británica inició una profunda transformación a partir de la depresión iniciada en 1873. Las crisis de superproducción, la oleada proteccionista que cerraba los mercados europeos y la competencia alemana y norteamericana obligan a Gran Bretaña a basarse cada vez más en sus colonias. La crisis de 1882 y el declive de su hegemonía económica ante el dominio de las nuevas tecnologías industriales por Alemania y Estados Unidos acentúan esta tendencia. Las dificultades económicas se reflejaron en un sentimiento nacionalista de raíz popular, expresado a través de una prensa, decididamente colonialista. El “jingoísmo”, impulsado por las obras de Rudyard Kipling en donde se exalta el valor y la misión de la raza blanca (especialmente la anglosajona), contribuyó a su consolidación.

Cuando, con su expansión en África, Gran Bretaña funda nuevas colonias de explotación, a las que añade el protectorado de Egipto y Sudán a principios del siglo XX, reunió un Imperio Colonial de 33 millones de kilómetros cuadrados y 405 millones de habitantes, el más grande y extenso que el planeta haya conocido. Sin embargo, la fuerte inversión financiera en las colonias, junto a la pérdida demográfica, y su retraso tecnológico con respecto a Alemania, se debilita su posición en Europa.

Francia fue el otro país europeo capaz de crear un imperio colonial de dimensiones mundiales, aunque desde luego no comparable al británico. Francia había perdido su antiguo imperio colonial en el siglo XVIII (Guerra de los Siete Años). En 1830, durante el reinado de Carlos X, se había iniciado una tímida penetración en Argelia, aunque los inicios de la colonización francesa en el siglo XIX se realizan durante el II Imperio dentro de la política de prestigio de Napoleón II, cuando sigue la conquista de Argelia y se incorpora Camboya mediante el tratado de Saigón de 1862, que establecía la soberanía francesa en Cochinchina. Hasta la década de 1870 Francia no tiene una política colonial de amplias perspectivas. El afán de recuperar el prestigio internacional tras la derrota en el conflicto franco-prusiano de 1870-1871, y la crisis de 1873, empujaron a Francia hacia la aventura colonial. Finalizada la conquista de Argelia se inicia la de Túnez (1881) y completa el dominio de Indochina. La clave del expansionismo francés sería la conquista de las islas de Madagascar y Reunión, enclaves esenciales hacia sus colonias del Sureste asiático. La ocupación francesa de Laos amenazaba el Dominio británico de la India, y fue foco constante de disputas entre ambas potencias. La presencia del estado-tapón de Siam (Tailandia) redujo estas fricciones.

Cartel de apoyo al Imperio Británico

La colonización de África

Antes de 1880 África era un continente casi desconocido. La ocupación europea se limitaba fundamentalmente a zonas costeras y desembocaduras de los grandes ríos africanos: Níger (que sirvió de vía de penetración para los ingleses), Senegal (para los franceses) y el Congo. La actividad de las Sociedades Geográficas y las exploraciones, especialmente de Brazza y Stanley, posibilitan el conocimiento de la cuenca del Congo como vía de acceso al interior del continente africano y estimulan la rivalidad de las potencias coloniales.

La primera zona de expansión colonial se realiza en el área mediterránea. La apertura del canal de Suez (1869) dejaba abierta la ruta hacia la India y China, y despierta la rivalidad de Francia y Gran Bretaña en el dominio del Magreb. El papel de Italia y España en la zona va a ser de meros espectadores. La ocupación de Túnez por Francia y de Egipto por Gran Bretaña fue el resultado de un juego de intereses complejos propiciados por la decadencia del Imperio Otomano. Egipto y Túnez eran provincias del Imperio Otomano. La decadencia turca posibilita su dominio por Gran Bretaña y Francia. Gran Bretaña pretendía, con el dominio de Egipto, el control del Mediterráneo Oriental y la ruta de la India a través del Mar Rojo, para más tarde, crear un Imperio en África Oriental, desde El Cairo hasta El Cabo (“imperio vertical”). Francia, por su parte, ambicionaba el dominio de todo el Magreb e inicia su expansión hacia Túnez. El domino de Túnez provoca el choque entre Francia e Italia, pero gracias al apoyo británico se consolida, finalmente, la conquista francesa en 1881. Túnez constituía un foco de atracción para la emigración francesa e italiana. El poblamiento italiano se hizo mucho más rápido que el francés (60.000 italianos frente a 16.000 franceses), pero la incorporación de Túnez a Italia hubiese permitido el dominio italiano del Mediterráneo central: Sicilia y Túnez podían significar una tenaza de cierre para el tráfico británico hacia el canal de Suez, motivo suficiente para que Gran Bretaña apoyase a Francia frente a las presiones italianas.

El apoyo británico a Francia en Túnez facilita su dominio de Egipto, y pone fin al conflicto franco-británico por el dominio del canal de Suez. Los orígenes de esta rivalidad se remontan a la construcción del canal, obra del ingeniero Ferdinand Lesseps con apoyo de capital francés. El endeudamiento de Egipto obligó a vender un importante paquete de acciones de la Compañía del Canal, hasta entonces monopolio franco-egipcio. Gran Bretaña aprovecha la oportunidad, y a través de la banca Rothschild, consigue el 40% de las acciones. Las dificultades financieras egipcias permitieron la creación de la “Caja de la Deuda Pública”, bajo el control franco-británico, lo que en la práctica significaba el condominio solapado de ambas potencias.

Del condominio se pasa al dominio británico tras la revuelta nacionalista y antieuropea que dirige Arabí Pachá en Alejandría (1881). Francia se inhibe y Gran Bretaña aprovecha la ocasión para ocupar militarmente Alejandría e imponer un condominio anglo-egipcio, fórmula peculiar de administración que respetaba, sólo teóricamente, la autonomía egipcia.

El fracaso en Egipto impulsará a Francia hacia la expansión en Marruecos y Norte de África. Para evitar el dominio francés del Magreb, Gran Bretaña abogará por las pretensiones españolas para limitar el dominio francés. España pretendía ampliar su zona de influencia en Marruecos. A principios del siglo XX, la ocupación de Marruecos se convertirá en uno de los ejes principales de las llamadas “crisis imperialistas” y alimentará el clima de tensiones anterior a la Primera Guerra Mundial.

Mapa del Imperio Británica (1914)

La colonización de Asia

La colonización del continente asiático presenta similitudes y diferencias con respecto al reparto de África. En ambos casos los inicios de la colonización fueron similares: establecimiento de factorías comerciales, sobre todo, por Gran Bretaña, que ya en el siglo XVIII inició la penetración en la India por medio de la East Indian Company, o en China, durante la primera mitad del siglo XIX donde las actividades de los comerciantes británicos provocaron la primera de las Guerras del Opio (1839-1842). La apertura del canal de Suez en 1869 abrió la ruta directa hacia Extremo Oriente. Luego, la colonización se propulsó, al igual que en África, a partir de la crisis de 1873: aunque no se dieron unos acuerdos generales similares a los de la Conferencia de Berlín.

Pero, a diferencia de la colonización de África, intervienen potencias no europeas, debido a su situación geográfica: Rusia y Japón; e incluso Estados Unidos actuó en el área del Pacífico, Filipinas y China. Asimismo, a diferencia de la colonización africana, las potencias occidentales no persiguieron en muchos casos el control efectivo del territorio, sino más bien un control financiero y económico (lo que algunos historiadores han denominado semicolonización), siendo el sistema de Protectorado la forma de administración colonial más difundida. Así, las dos modalidades de colonización más difundidas fueron: la distribución en áreas de influencia comercial, sobre todo en China y la obtención de contratos de arrendamiento (concesiones) para explotar minas u otras fuentes de riqueza.


1. ¿Qué es el imperialismo?

Históricamente, el imperialismo es la dominación política de un Estado sobre varios otros para establecer una hegemonía política, económica, cultural. Muchos ejemplos existen en el transcurso de los siglos: el imperio de Asoka en la India, que se extendió desde Afganistán hasta Indonesia; el imperio romano sobre el Mediterráneo y Europa Central; el imperio inca en el centro del continente americano; el imperio de Carlomagno en Europa; el de España tras la “conquista”; el de la Francia de Napoleón… y otros

El colonialismo

Suele aludir a las primeras fases de la expansión europea, durante los siglos XVI, XVII y XVIII. Las metrópolis controlaron una serie de territorios, explotados económicamente, que alentaron relaciones de subordinación con los pueblos autóctonos de la zona, a los que impusieron sus estructuras y formas de vida. Se impulsó el control de rutas, lugares estratégicos y la creación de zonas de influencia, pero no quedó claramente establecida una conducta de conquista continua y sistematizada.

El imperialismo

A diferencia del anterior, tiene fuertes connotaciones nacionalistas: los estados que lo practicaron pretendían la conquista sistemática de la mayor cantidad posible de territorios con el objetivo de alcanzar el rango de potencias mundiales. No buscaban tanto la transformación cultural de estas zonas como su control político, económico y militar. Este proceso adquirió nitidez en el último tercio del siglo XIX.

El tránsito del colonialismo tradicional al imperialismo

Se produjo en la 1ª mitad del siglo XIX y estuvo marcado por la crisis del antiguo colonialismo expresada en la pérdida de las colonias americanas de Gran Bretaña y España, la desaparición de las doctrinas económicas mercantilistas y la lucha por la abolición de la esclavitud.
La expansión continuó durante la segunda mitad del siglo, fruto de la pretensión de ganar nuevas áreas de influencia, alentada por la industrialización europea -ávida de nuevos mercados- y el desarrollo técnico y militar. Otros factores que contribuyeron a dicha expansión fueron las exploraciones geográficas y misioneras en busca de la extensión de la ciencia y el cristianismo respectivamente. En 1885, en la Conferencia de Berlín las potencias acordaron el reparto sistemático del continente africano.

Causas demográficas

En el período comprendido entre 1850 y 1900 la población europea pasó de 300 a 450 millones de almas. Las penosas condiciones de vida de la clase trabajadora en los países industrializados motivó a muchos de ellos a buscar mejores perspectivas de vida en los territorios que iban ocupándose.

La población europea (crecimiento)

Año                     Habitantes                     Crecimiento %

1850                    266 millones                          26.2

1870                    310 millones                           25.6

1900                    400 millones                           26

Causas políticas

En el último tercio del siglo XIX el nacionalismo que en sus inicios había estado ligado al liberalismo y el romanticismo se transformó en un movimiento conservador y significado componente del imperialismo.

Los estados adoptaron una política de prestigio en un intento de atraerse a las masas populares y desarrollaron una acción diplomática dirigida por fuertes personalidades (Bismarck, Chamberlain, Jules Ferry, Leopoldo de Bélgica, Cecil Rhodes, etc.) quienes, apoyadas en gran medida por la prensa y otros medios, propugnaron desde una postura chovinista la formación y consolidación de extensos dominios coloniales.

Desde posiciones nacionalistas y chovinistas se desarrollaron teorías racistas que justificaban e impulsaban la expansión territorial, con o sin el c En sus formas más moderadas el racismo se disfrazó en ocasiones de un paternalismo que sostenía la necesidad del hombre blanco de “rescatar del atraso” a las poblaciones autóctonas mediante la instrucción y la educación.

En esa labor destacó la actividad misionera de las iglesias cristianas anglicana, católica y protestante, que causó gran impacta en las poblaciones indígenas que poseían una mentalidad totalmente ajena a la occidental.

Causas ideológicas

TinTin, primer número (1946)

 

Desde posiciones nacionalistas y chovinistas se desarrollaron teorías racistas que justificaban e impulsaban la expansión territorial, con o sin el consentimiento de los pueblos autóctonos.

En sus formas más moderadas el racismo se disfrazó en ocasiones de un paternalismo que sostenía la necesidad del hombre blanco de “rescatar del atraso” a las poblaciones autóctonas mediante la instrucción y la educación.

En esa labor destacó la actividad misionera de las iglesias cristianas anglicana, católica y protestante, que causó gran impacto en las poblaciones indígenas que poseían una mentalidad totalmente ajena a la occidental.

En todas esas posiciones subyacía una ideología de carácter etnocentrista que ensalzaba la cultura europea y occidental y descalificaba al resto, considerado bárbaro, salvaje y primitivo.


Antecedentes del imperialismo: Ejercicio

Antecedentes del imperialismo: Ejercicio

Relaciona las dos columnas:    

  1. Jacques Cartier
  2. Fernando de Magallanes
  3. Enrique “El Navegante”
  4. Fernando de Aragón e Isabel de Castilla
  5. Américo Vespucio
  6. Sebastián Elcano
  7. Cristóbal Colón
  8. Vasco da Gama
  9. Compañía por acciones
  10. Bartolomé Díaz
  • A. Fundó una escuela de navegación en Portugal
  • B. Siempre creyó que había llegado a las Indias
  • C. Terminó el viaje de Magallanes
  • D. Los Reyes Católicos
  • E. Circunnavegó por primera vez el planeta
  • F. Primer navegante que dio la vuelta al Cabo de Buena Esperanza
  • G. Explorador francés
  • H. Dio la vuelta a África y llegó a India
  • I. Cartógrafo que dibujo el primer mapa del Nuevo Mundo
  • J. Compañía holandesa de las Indias orientales